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PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO

La Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos ante la eventual ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica
y Estados Unidos (CAFTA, por sus siglas en inglés)

English Version


En relación a la posible ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA, por sus siglas en inglés), antes de que concluya el presente año y luego de que el Órgano Ejecutivo hiciera llegar los textos de dicho TLC a la Honorable Asamblea Legislativa el pasado 2 de diciembre, como Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, en virtud de mi mandato constitucional de velar por el respeto y garantía de los derechos humanos en el país y de supervisar la actuación de la Administración Pública frente las personas, así como de emitir opiniones sobre proyectos de ley que afecten el ejercicio de tales derechos y de promover todas las medidas necesarias en orden a prevenir violaciones a los mismos (ordinales 1, 7, 9 y 10, art.194.I, Cn.), a las autoridades correspondientes y a la sociedad salvadoreña, EXPRESO:

1. Que desde el momento en que concluyeron las negociaciones alrededor del CAFTA, hace aproximadamente un año, con la firma de dicho acuerdo comercial por los diferentes países intervinientes, lamenté que un instrumento de tal naturaleza y magnitud para las posibilidades de desarrollo y bienestar futuro de la población salvadoreña, no hubiera contado con el debate y participación necesarios para constituirse en un factor de concertación y consenso alrededor de la agenda económica y social que todas y todos anhelamos para asegurarnos una mejor calidad de vida. La supresión en la Asamblea Legislativa de una Comisión Especial para el seguimiento de este tema, resulta un revés a toda pretensión de superar un vacío tan delicado como el señalado, al no haberse tomado en cuenta los resultados de su labor en los últimos meses y justamente en el momento en que su razón de ser cobraba mayor sentido.

2. Mi reiterada preocupación por lo limitado de los mecanismos y espacios de información, pero sobre todo, la ausencia de una amplia consulta y consideración efectiva del oportuno aporte a los textos que realizaran diferentes sectores interesados y especializados en aspectos sensibles del Tratado, tanto en el momento de su negociación como posterior a la firma del mismo. Especialmente, hago referencia a la existencia de fundamentados temores –expresados públicamente en diversas oportunidades y en los últimos días a través de medios periodísticos–, respecto a la falta de claridad de las consecuencias reales que la vigencia del CAFTA tendrá en importantes áreas, actividades y grupos poblacionales y sociales, así como la ausencia de mecanismos eficaces y transparentes para prevenirlas o revertirlas.

3. Que, en particular, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos ha realizado un serio análisis, respaldado en estudios e informes de entidades como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) e, incluso, el Banco Mundial (BM), que reflejan fuertes impactos en el derecho al trabajo y a la sindicalización de un acuerdo comercial de este tipo –pese a la inclusión de un capítulo relativo a aspectos laborales y ambientales–, así como a la insuficiencia e inefectividad del marco jurídico e institucional actual encargado de su protección y defensa. Asimismo, no son pocas las dudas y resistencias alrededor de la lógica injusta que priva en el mecanismo de sanciones ante violaciones denunciadas contra los derechos laborales y sindicales, que finalmente no recaen sobre las empresas que las cometan sino contra el Estado y, por tanto, de la ciudadanía que tendrá que responder económicamente a ellas –vía impuestos–, con lo que, de ninguna manera, se promueve la erradicación de tales prácticas violatorias.

En virtud de lo anterior y ante el riesgo de que el CAFTA se traduzca en un elemento nocivo a la paz social y al espíritu democrático que debe regir la construcción conjunta de una sociedad próspera, incluyente y que avance hacia la superación de la desigualdad social en el país, en mi calidad de Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos y bajo el respaldo de mi mandato constitucional, me PRONUNCIO:

a) Por solicitar al Señor Presidente Constitucional de la República, don Elías Antonio Saca, que instruya a las autoridades correspondientes y a sus respectivos equipos asesores, en especial, a aquellos que negociaron los textos del CAFTA, para que brinden toda la información que satisfaga, suficientemente, las dudas, temores y desacuerdos existentes, no sólo de quienes aun habiendo participado y aportado en las negociaciones no se sienten representados en las decisiones tomadas, sino y, sobre todo, de aquellos sectores excluidos de todo el proceso.

b) Por demandar a la Asamblea Legislativa y, en particular, a su Comisión de Relaciones Exteriores que está conociendo los textos referidos, que no apresure la ratificación de los mismos sin contar con más respaldo que el de algunos sectores empresariales, sino que genere la discusión y consenso requeridos para evitar que, una posibilidad que se abre para el país, degenere en fuente de inestabilidad y confrontación social respecto a asuntos públicos de gran sensibilidad que, por tanto, son de interés común y obligan a una total transparencia y concertación.

c) Por recomendar a la misma Asamblea Legislativa no caer en el error de ratificar el CAFTA sólo por contar con una simple mayoría de votos, ya que un documento jurídico de tal envergadura y que está relacionado con aspectos tan sensibles para nuestra Nación, como el Territorio de la República, la Integración Centroamericana y la Soberanía Nacional -que cuentan con expresa protección constitucional-, exige un mayor debate y discusión que conduzca a encauzar a todas las fracciones políticas representadas en el mencionado Órgano de Estado al análisis de la conveniencia o no de su ratificación.

d) Porque esta Procuraduría reciba y conozca oficialmente los textos y otros documentos relacionados con la entrada en vigor del CAFTA, en los que se detallan los impactos previstos en el desarrollo económico y social de nuestra población, al constituirse este Tratado en un instrumento jurídico que, por su naturaleza y norma constitucional al respecto, se encontrará por encima de nuestra legislación secundaria vigente –como el Código de Trabajo– y coexistirá con la normativa internacional de derechos humanos que también y al mismo nivel conforma el marco jurídico que debe sujetarse a nuestra Constitución de la República. Lo anterior, en razón de las facultades constitucionales y legales que, al respecto, le han sido conferidas a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.

En atención a lo anterior, reitero mi firme compromiso por coadyuvar al mayor entendimiento y consolidación democrática de las opciones que se le presentan a nuestro país para que, de manera responsable, encuentren pronta y justa respuesta las más sentidas aspiraciones de las salvadoreñas y salvadoreños por alcanzar mejores y más dignas condiciones de vida.


San Salvador, 13 de diciembre de 2004.

Doctora Beatrice Alamanni de Carrillo
Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos


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